Otra diferencia importante que separa a los votantes
de HB de los del PNV es su actitud respecto de ETA. Durante el
período 197~l980 Linz y otros sociólogos españoles
(Jiménez Blanco, García Ferrando, Beltrán,
López Aranguren, etc) realizan una serie de encuestas en
las que se incluye la siguiente pregunta: «Pensando ahora
en las personas que están comprometidas con el terrorismo,
¿cuál de los siguientes términos los describe
mejor en su opinión: Patriotas, idealistas, Manipulados
por otros, Locos, Criminales comunes?» Cualquier estudiante
de Sociología de los primeros cursos advertiría
que la pregunta es un ejemplo eminente de lo que no se debe hacer
en un cuestionario. Porque la pregunta está «cargada»,
«sesgada», «trucada». La pregunta está
viciada porque incluye la palabra terrorismo cargando de significación
peyorativa la definición de la realidad sobre la que se
pregunta, algo así como si al indagar sobre la inscripción
en el Registro de los hijos habidos fuera del matrimonio se hablara
en la pregunta de «los hijos de puta». Pues bien, a
pesar de tener esa tramposa formulación la pregunta arrojó
unos resultados muy preocupantes para los que la redactaron. Linz
escribió, comentándolos, lo siguiente:
«El problema grave (al menos
en los años que hemos estudiado) es que por razones complejas
(que analizamos en otro lugar) los terroristas de la ETA se han
beneficiado de una imagen positiva c~ mo patriotas e idealistas»
(L¡nz, 1981. pdg. 523). «En los datos puede verse cómo
aquellos que consideran patriotas a los terroristas en la población
vasca no disminuyen, más o menos se mantienen constantes
en los cuatro estudios realizados por DATA... Podemos ver, por
tanto, como alrededor de un 50 por 100 de la población
más o menos no expresa una opinión meramente negativa,
sino que los percibía en términos como los de "patriota"
o "idealista" que los diferenciaba del criminal común"
(Linz, 1986, pdg. 629).
Lo que ahora nos interesa es ver la diferencia al respecto según opinen los votantes de HB o los del PNV.

(LINZ, 1986, pág. 641, E/20)
Los investigadores de la Ohio University elaboraron un «termómetro de sentimientos» para medir la simpatía hacia ETA. Siendo la media vasca 3,46, los votantes de HB en 1979 marcaban 6,49 mientras que los votantes del PNV estaban por debajo de la media vasca con un 3,01. (Gunther, 1986, pág. 408 E/14). En la página siguiente de su libro Gunther, Sani y Shabad señalan que el 83% de los votantes de HB apoyaría la negociación y el diálogo con los «terroristas» o que el gobierno aceptara sus demandas. Mientras que el porcentaje de los votantes del PNV que así opinan era del 57%.
Llera ha publicado una intersantísima tabla que presenta el juicio positivo o negativo que de las instituciones y de los partidos tenían los votantes de los distintos partidos (según su voto para el Parlamento Vasco en 1980). La encuesta está realizada en mayo de 1982 pero el tamaño de la muestra (5.389 entrevistas en la C.A.V.), probablemente la más grande de las encuestas conocidas, proporciona especial solidez a los datos. Sólo en el juicio sobre su propio partido predominaban los juicios positivos sobre los negativos de los votantes de HB (93% positivos, 5% negativos). Los votantes de HB dieron esta ristra de votaciones negativas: 98% a UCD, 96% al Gobierno español, 95% a las fuerzas de seguridad, 94% a AP, 91% al Ejército, 89% al Parlamento español, 88% al PNV, 81% al PSOE y al PCE, 80% al Gobierno vasco, 77% al Parlamento vasco, 74%, al Parlamento Foral Navarro, 73% al Rey de España 59% a su Ayuntamiento y 52% a EE.
Los juicios de los votantes del PNV mostraban un perfil muy distinto. Para empezar, había cinco instituciones respecto de las que los juicios positivos superaban el 50%: el propio PNV con el 81%, el Gobierno Vasco (entonces monocolor PNV) 75%, el Parlamento Vasco 74%, el Rey de España 72% y sus ayuntamientos (probablemente con alcalde PNV entonces) 70%. Las instituciones o partidos con mayoría de juicios negativos por parte de los votantes del PNV estaba encabezada precisamente por HB con el 75% de juicios negativos. Seguida por el Gobierno español con 69%, UCD y AP 68%, PCE 65%, las fuerzas de seguridad 63%, el Parlamento español 61%, el Ejército 60%, PSOE y EE 46%. (Llera, 1983, pág. 195, E/25).
Antes de pasar a revisar las diferencias entre los votantes de HB y los del PNV según el sexo, la edad, la ocupación y demás características personales será útil subrayar que las actitudes y opiniones que acabamos de reseñar son las de quienes dijeron haber votado HB o PNV en marzo de 1980. Pero que esas opiniones se formularon en mayo de 1982. Debe por ello matizarse que es seguro que la experiencia vivida durante esos dos años influyó en las opiniones manifestadas. En el caso de los votantes del PNV para aumentar su satisfacción con las instituciones por ellos controladas. En el caso de HB para aumentar su radicalización como comprobaremos luego.
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